top of page
  • Foto del escritorSEBASTIAN DIAZ

Recomendación de la semana: Del siglo XIX al VI: Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo



*** ilustración Fuente: Cualia


Ya hablamos mucho sobre Shakespeare en esta campaña; entre algunas otras cosas, hablamos sobre Macbeth, y su aplicación a la superstición en la política. También conocimos a otro gran autor que vivió mucho tiempo después: Mark Twain, y su cáustico humanismo que salió a flote con sus retratos autobiográficos. ¿Qué mejor manera entonces, de concluir esta semana, que combinando ambas cosas? Mark Twain hablando sobre superstición.


Puede que estemos ante una de las primeras novelas de ciencia ficción de la historia, si no es que la primera; fue publicada 9 años antes de que H.G. Wells causara revuelo con La Guerra de los Mundos. Y también es el primer referente de viaje en el tiempo en la historia. Sí, esto fue 100 años antes de que existiera un DeLorean y tuvieras que robarles plutonio a terroristas libios para que ellos después te mataran. Aquí es mucho más fácil: solamente tienes que ser capataz industrial, ¡y que te den un golpe en la cabeza!


Está claro desde un principio que Hank Morgan, un ingeniero de Connecticut de la Norteamérica post-Reconstrucción, no pertenece a la Inglaterra feudal del siglo VI. Desde el minuto uno, lo condenan a morir en la hoguera. Eso hasta que predice un eclipse, creen que es un mago, y…¡lo dejan libre! A partir de ahí, más confusión y risas. Una bella pero atolondrada aldeana cree que los cerdos son esclavos, una reina inmoral, un mago charlatán. Las peripecias de Hank tienen como propósito reformar la sociedad feudal al introducir educación, sanidad, jabón, y maquinaria moderna (para ese tiempo). Pero en medio de tanta superstición y falta de fe en lo desconocido, ¿lo logrará?


Ciencia, humor y reflexión: Todo en un solo libro


Yo tuve la oportunidad de leer este libro como un encargo para la escuela, pero eso no lo hizo menos apasionante. Dando una opinión objetiva y sin tantos spoilers del libro, puedo decir que es una mezcla perfecta de humor y grima, como solo Mark Twain puede reflejar (no por nada es el Dickens estadounidense). Hay varias imágenes que resultan turbias, como la del calabozo, la aldea infectada, y los esclavos, pero todo esto está permeado con la ironía y el sarcasmo característicos de su autor. El libro que empieza como un reflejo del turbio medioevo europeo, lleno de enfermedades, analfabetismo, y dragones (que en realidad para mí esa parte es menos turbia), pasa a convertirse en una reflexión de la condición humana.


A ver, vamos a indagar: Twain sin duda era un partidario de los avances tecnológicos de la época en que le tocó vivir. Fue el primero en escribir una novela completamente a máquina (Tom Sawyer), y uno de los pioneros en el uso del teléfono (broma que se hace en la novela en algún punto). Y así como el creía que la tecnología podía beneficiar su carrera, también creía que podía beneficiar a la humanidad. Ese sentimiento lo plasma en el personaje de Hank Morgan. El ingeniero de Connecticut logra muchísimos avances en la corte de Camelot, incluyendo introducir el jabón y crear un ejército más eficiente. Sin embargo, al final, sus avances no logran cambiar la mentalidad de la gente. Es una batalla entre Merlín, el vendedor de aceites de serpiente, y Morgan, el verdadero innovador y genio. Merlín termina derrotando bruscamente a Morgan, siendo la ciencia y el conocimiento fatalmente aplastados por la ignorancia, la superstición, y el apego a lo irracional. Suena muy parecido a lo que está pasando en la actualidad, ¿verdad?


Este libro es ideal para aquellos que no conocen a Mark Twain y quieren una dosis de su característico humor; y también para los que ya han leído su obra, pero quieren indagar aun más en la brillantez de este autor.



Nombre: Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo

Autor: Mark Twain

Traducido por: Sergio Adrián Martín

Editorial: Plutón Ediciones

Disponible en: Gandhi ($121), El Sótano ($49).



Nota del autor: Recomendable conseguir el libro en su idioma original, inglés, para practicar el idioma, además de que algunos chistes hacen más sentido.

11 visualizaciones0 comentarios

Comments


bottom of page