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  • Foto del escritorSEBASTIAN DIAZ

10 tips para tocar en vivo

Este post no formará parte de la sección “El rincón del melómano”. Es una publicación aparte que armé en base a mi experiencia tocando en vivo la semana pasada.

Es importante tener en cuenta que en vivo y en directo, a diferencia de solo en tu casa practicando, todo lo que puede salir mal, sale mal. Por eso hay que mentalizarnos para minimizar esos errores.




Estos 10 consejos van dirigidos a los aspirantes a músicos entre mis lectores, sea cual sea su edad, sea cual sea su instrumento, sea cual sea su género, sean de banda o solistas. Tenerlos en cuenta me ayudó para aquella noche, una de las mejores de mi vida, por lo que ahora quisiera compartir mi filosofía del éxito en directo con ustedes. ¡Empezamos!


1. Calentar. Intenta hacer ejercicios de calentamiento antes de subir al escenario. No hace falta hacerlos con la guitarra en la mano; de hecho, es recomendable hacerlos antes de siquiera preparar tu instrumento para darle la oportunidad a tus manos de relajarse. Puedes hacer estiramientos de dedos, apretar una pelota, y masajear los tendones, entre otros ejercicios.


Súper importante: NUNCA subas a un escenario sin antes haber calentado. De lo contrario, te sentirás tenso y rígido. El calentamiento incrementa la flexibilidad en los tendones y evita incluso que te hagas daño, sobre todo si vas a moverte mucho. No queremos que de pronto escuches un chasquido en la rodilla, o las cervicales sufran tras hacer headbanging. Por ello, intenta realizar estiramientos generales si no tienes una pelota a la mano.


Otro consejo: no debes coger frío en las manos antes de empezar. Si vas a salir a la calle, utiliza guantes o muñequeras, de lo contrario todo lo anteriormente realizado será inútil.


2. Procura actuar con una audiencia de práctica. Con esto me refiero a tus papás, tus hermanos, tus amigos… esto es particularmente útil si practicas en un garaje o un estudio con la suficiente amplitud. Esto te acostumbrará a la experiencia en vivo, a tocar con audiencia, y al escrutinio y reacción del público. Si vas directamente a directo, te ganarán los nervios: te sudarán las manos, temblarás, y por ende no disfrutarás la experiencia. Y al no disfrutarlo, el público también lo notará…


3. TODOS nos equivocamos. Hasta Yngwie Malmsteen, Robert Fripp, Joe “Satch” Satriani o Uli Jon Roth. Si estos dioses se equivocan, entonces tú, mortal…también. Lo que hace la diferencia es cómo sobrellevas esos gazapos o notas fallidas. Steve Vai y Satch no hacen gestos ni piensan “chin, la cagué” cuando se equivocan. Es más, hasta lo toman con humor. B.B. King, por ejemplo, siempre sonreía tras dar una mala nota, humanizando la situación. Mikael Akerfeldt de Opeth repite un bend que se haya salido de tono, para disimularlo y hacer parecer que fue intencional. De todas formas, quédate tranquilo: si a los músicos profesionales les cuesta “cazar” errores en directo, el público ni se fijará. Ellos vienen a disfrutar y escuchar buena música. Tú haz lo mismo: céntrate en tus errores, reconoce que eres humano, no un robot, y déjate absorber por la música, ya que esta no tiene que ser perfecta para ser buena.


4. Revisa el equipo. El instrumento y el amplificador son las partes más grandes y pesadas del equipo; por lo tanto, es difícil que se extravíen. Pero no hay que olvidarse de los cables o las púas de guitarra. El “duende de los cables” bien pudo haber estropeado uno mientras tomabas Dr. Pepper. Comprueba siempre antes de empezar las conexiones de pedales, cambia de presets para ecualizar bien…en los conciertos masivos los músicos van acompañados de un “probador”, pero tú que estás empezando en un lugar chico, cumple esa función. Comprueba bajos y medios, el limpio, el overdrive y la distorsión, y comprueba que tu instrumento esté afinado correctamente. Y no te desvivas revisando 3 o 4 veces más antes de empezar a tocar, son 5 minutos que pueden marcar la diferencia entre un show excepcional y un desastre audiovisual.


5. Afina mientras el cantante está hablando. Esto es importantísimo. Los estadios o auditorios donde tocan los grandes grupos generalmente son demasiado acalorados o friolentos. Las extremas variaciones atmosféricas marcan la diferencia de tu hogar, donde el clima suele ser estable, y esto la mayoría de las veces suele generar tensión en las cuerdas lo cual puede desafinarlas. Hay que aprovechar todos los momentos posibles para darle al mute y comprobar la afinación, en silencio. Es mucho peor empezar a tocar y que todos se den cuenta del tema de que tu instrumento está desafinado. Hazlo todas las veces que sea posible; y si eres el líder de la banda, asegúrate que tus compañeros sigan la misma premisa.





6. Nada de alcohol. Por bien que se sienta tomar, hay que recordar que el alcohol es un psicodepresor químico. Varios han subido con una o dos birras en el organismo, y bajan con la confianza de que han hecho el concierto de su vida cuando, en realidad, tocaron muy mal. Si tomas para “soltarte” y sentirte desinhibido, hazlo con moderación. Un solo trago de licor, media copa de vino, mezclado con alimentos sólidos, etc. A partir de unas cantidades mínimas de alcohol, el alcohol ralentiza tus reacciones y reflejos, y entorpece tu coordinación. Lo peor de todo, es que no serás consciente de lo mal que estás tocando…y no podrás evitar hacerlo. Aun peor son las drogas. Si no me creen, vean videos de Slash de Guns N’ Roses, o James Hetfield de Metallica, tocando intoxicados. La diferencia con su época limpia contra la precaria es más que notoria…


7. Haz un ensayo de directo. Un ensayo de directo es un ensayo con el mismo set que tienes programado para el día del toquín, sin hacer paradas. El cantante debe presentar los temas de la misma forma. Toda la banda tiene que usar el mismo equipo que va a usar el día del directo (para acostumbrarnos al sonido, la ecualización del grupo, los cambios de presets, etc.) Todos deben actuar como si se fuesen a presentar en Woodstock o el Wacken Open Air. Si en directo quieres desinhibirte, moverte y animar al público, debes actuar de esa forma. Podrá parecer salido de una fantasía, pero es cierto: lo que no sale en ensayo, no sale en directo. Lo mismo ocurre con pedales o el sonido. Ten en cuenta cómo quieres sonar, ten presente en qué canciones hacer cambios, y asegúrate de que suenes así en el ensayo. Poco puede hacer un técnico si tú no conoces tu equipo…eso si tienes técnico. Igualmente, no pueden parar por errores. Que cada integrante apunte dónde falla y trabaje el tema. Es conveniente apuntar errores, el set, tener lista alguna canción de relleno, etc. No dejen nada a la imaginación.


8. Un directo no es un ejercicio ni un examen ni un ensayo de estudio. No pienses las cosas de más. Deja de pensar en si tu postura puede ajustarse más, si tu peinado quedó mal, si el bend del compás 56 va afinado, o si tu vibrato está mal temperado. Esto no es un examen. A la hora de tocar en vivo, cuenta mucho más la confianza, las expresiones faciales, la entrega a la música, y lo que transmites a la audiencia. De la misma forma que no debes mostrar cuándo has fallado, nunca mires por encima del hombro a un compañero por un fallo; ni si quieras voltees la vista hacia tu compañero. No hay forma de que un público devoto sepa cuando algo haya salido mal. Pasa algo similar con los errores, o cuando te atascas. En un directo, la canción no se detiene a menos que sea por un fallo de audio que les impida tocar. Todos siguen la estructura del tema. Si alguien se desvía, no te desvíes con él (a menos que sea el baterista y se coma el compás o parte de la estructura); continúa con la canción. En directo tienes que aprender a reengancharte con el tema, no podrás repetir. Eso corta el ritmo y deja una mala impresión. Es mucho mejor bajar el volúmen para que no suene todo caótico, y volver al tema cuando te encuentres. Otro consejo que viene implícito es que tienes que ir "sobrado". Tus recursos técnicos tienen que estar por encima de aquello que vas a tocar. Si vas al límite, fallarás.


9. La comodidad, lo primero. Sí, podrás creer que es muy cool colgarte la bandolera a la altura de tu miembro viril y tocar con las piernas súper abiertas, pero… ¿lograrás tocar así sin equivocarte cada dos o tres notas y, peor aún, lastimarte? ¿Aterrizas bien en todas las notas? ¿Te sientes cómodo con las técnicas que utilizas? En directo, la comodidad siempre, SIEMPRE, es lo primero. Coloca los pedales de forma que puedas tocar sin torcerte una pierna. Todo buen pedal es fácil de manipular con el pie sin cambiar su posición o la tuya. Si eres corista, debes tener posicionado el micrófono de forma que no te incomode, pero que tampoco tengas que estirarte para cantar. La guitarra debe estar colgada de tal forma que sea cómoda de tocar; la altura de la correa debe ser la adecuada. Por supuesto, hay que tener en cuenta que sea un bar o el Wembley en Londres, todos los escenarios son minúsculos; pero ese es el chiste: cada integrante tiene asignado su espacio. Encuentra el espacio que te fue asignado y determina si es cómodo. El equipo no debe estorbarte, ni tampoco puedes estorbar a los demás miembros ni que ellos te estorben a ti. Si en un escenario pequeño no te sientes cómodo moviéndote mucho, eso hará que el concierto sea una mala experiencia, tanto para ustedes como para el público. La gente no se fijará en tu actitud de rockstar si tu no dejas ver que estás cómodo y eso afecta la calidad audiovisual del concierto.


10. Disfruta de la música y de tu banda. Podrás no ser un sex symbol del rock como Bret Michaels o David Coverdale, pero eso no significa que no puedas dejar una buena impresión y convertirte en una leyenda musical entre tu público. Todo tiene que ver con la confianza y la actitud. Escucha a tus compañeros, siente la comunión con tu música y con tu audiencia, y no te centres en ti mismo, en tus defectos ni virtudes. Crearse burbujas es siempre negativo, y en la música no es la excepción. Si solo estás pendiente de tu actuación individual, te desconectarás de los demás músicos. Cada uno sonará aislado, no habrá complicidad ni comunión en el escenario, y no lo pasarás tan bien. Estás ahí, en el escenario, quizás por primera vez. Relaja bien, interactúa con tu público, muévete, sonríe, pon cara de asesino serial o algo por el estilo…lo que sea necesario para encender al público y contagiarles tu entusiasmo. La música no es solo colgarse el instrumento, empezar a tocar, y listo. En palabras del polímata italiano Leonardo da Vinci, “la música es la interpretación de lo invisible”. Tienes que transmitir, llevar el tema más allá de lo musical y lo interpretativo y convertirlo en sentimientos. Si no sientes la música, si solo te enfocas en no fallar y en ser perfecto, el público lo percibirá al instante, y nunca llegará a meterse de lleno en el show.


¡Buena suerte, amigo guitarrista!

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Diana Diaz Peña
Diana Diaz Peña
10 juil. 2023

Wow!!!! Simpre me dejas 👀

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