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  • Foto del escritorSEBASTIAN DIAZ

Autor bajo la lupa: Franz Kafka


gráfico fuente: lumeninmundo.wordpress.com


Crítico de la sociedad imperialista europea de finales del siglo XIX. Sus historias podrían considerarse autobiografías. A pesar de sus traumas de la infancia, tenía una personalidad de lo más amable y cordial, asistía a conferencias de su tópico y tenía un círculo de amigos muy amplio a los que fascinaba con su humor; prueba de que tú mismo, y no los demás, determinas qué tipo de persona eres.


Marginado pero especial


Franz Kafka nació en el verano de 1883, concretamente el día 3 de julio. Era el primogénito de una familia judía procedente de Praga, la capital checa. En ese entonces, Europa pasaba por una fase imperialista, donde todos luchaban con todos por todo (uy, hasta suena a canción cuando lo dices así). Praga era parte del Imperio Austrohúngaro, y se necesitarían transcurrir 30 años y una de las peores crisis de la historia de la humanidad para autonomizarse. Como el primogénito, Franz fue mimado por sus padres desde joven, le proporcionaron una muy venerable educación aprovechándose de su ventajoso matrimonio.


El pequeño Franz siempre fue un “bicho raro”, y no lo digo como insulto; es que de verdad lo era. Como primogénito, sus padres tenían la idea de que heredara el negocio familiar, y se licenciara en Derecho. Lo hizo, en contra de su voluntad, pero al final, ambas mentes chocaron. Franz tuvo un fuerte argumento con su padre, un hombre prepotente e irascible quien siempre trataba de controlarlo. Al final, Franz aceptó un trabajo en un bufé de abogados, y después en una compañía de seguros; fue una jugada astuta por parte de nuestro bicho, puesto que este trabajo solo le tomaba las mañanas, de modo que las tardes y noches (y si me preguntan no hay mejor momento del día para hacerlo) podía dedicarlas a su verdadera pasión: la literatura.


Dos bichos raros por el precio de uno



En 1911, Kafka conoció al actor de teatro Yitzchak Lowy. De esta amistad surgió la mayor parte de la inspiración del estilo de Kafka, puesto que se empezó a interesar por el sionismo y el nacionalismo judío. Sin embargo, el verdadero “segundo bicho raro” fue Max Brod, un colega escritor a quien conoció en 1912 en Austria y quien se convertiría su editor, confidente, y quien publicaría todo su trabajo post mortem. Una química profesional al estilo Lennon-McCartney. Max fue la inspiración principal para la obra maestra de Kafka: La metamorfosis.



Max Brod, editor, amigo, y colega inseparable de Franz Kafka. Fuente de la foto: Escarcega’s Blog


La relación con mi padre


Está claro que nuestro querido bicho Franz quedó perpetuamente marcado por el estricto e injusto ambiente familiar. Aún en ese entonces, su papá encontraba la forma de arruinarlo todo, interviniendo en su relación con la traductora y periodista Milena Jesenská, relación la cual no aprobaba.


En 1913, publicó La Condena, novela que retrata la historia de un padre ya muy viejo y en malas condiciones de salud, quien lo ignora todo solo para maldecir a su hijo, quien simplemente quería vivir su propia vida lejos de las expectativas de los demás. A que les suena.

Sin embargo, el documento más importante de esta relación paterno filial es Carta Al Padre, un manuscrito de unas 107 hojas que nunca llegó a manos del destinatario. Fue alternado entre el remitente y su madre y se crearon varios borradores, y finalmente fue entregado post mortem a una amiga de Kafka. “Por si quieres saber de mi pasado”, decía el paquete.


Como dato curioso, Enrique Bunbury tomó este documento como inspiración para “La Carta”, la tercera canción de “Senderos de Traición”, el segundo disco de su banda Héroes del Silencio.



Desamor, enfermedad y muerte


En 1917, en plena Primera Guerra Mundial, Franz Kafka planeaba emigrar a Palestina, la cuna del judaísmo, pero empezó a presentar indicios de la tuberculosis, la enfermedad que lo abatiría durante sus últimos años de vida.


En 1920, la relación con Milena, por varios factores, se volvió fría y distante. Kafka pasó sus últimos años en una casa alquilada por su hermana, en la que escribió El Castillo.


La inseparable y adorable Dora Diamant, fue la mujer que le dio esperanza durante sus últimos meses. Pero al final, todo fue en vano. Acompañado de Dora, su tío Siegfried, y su leal amigo Max Brod, la vida de Franz Kafka se apaga, el día 3 de junio de 1924 en el sanatorio de Kierling, Austria.



Impulsor del existencialismo junto a otros grandes como Gabriel García Márquez, James Joyce y William Faulkner. Para mí un ejemplo muy inspirador, puesto que demuestra que puedes ser tranquilo y apacible pese a que tu ambiente familiar no lo fuera. Además, te recuerda que esta vida es un ciclo; nada se queda igual y todo cambia. Y así lo hizo nuestro amigo Franz, nació como oruga, pasó la mayor parte de su vida en un capullo, y finalmente, como mariposa, se hizo uno con el universo, en el transcurso “polinizando” el mundo de la literatura permanentemente.


FUENTES:


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Sebastian Diaz
Sebastian Diaz
13. 9. 2021

Ilustración final. Fuente: lumeninmundowordpress.com

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