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  • Foto del escritorSEBASTIAN DIAZ

Mi peor pesadilla: El sol de Media Noche


Saludos, mis mortales lectores. Me llamo Andrómeda Hexa. Tengo 15 años y vivo en Charlotte, Carolina del Norte. Al principio, puedo parecer una persona normal, pero hay algo que aun no saben de mí: Soy una bruja.


Y no, mis queridos lectores, la imagen de una anciana de piel verde con sombrero puntiagudo, escoba, gato negro, caldero de pociones, lunar en la nariz y que se derrite con el sol es un estereotipo. Las brujas y los magos somos tan normales como tú y yo. ¡Alguien de tus conocidos podría ser mago o bruja, y tú ni enterado!


Tenemos un estilo de vida tan normal como el de los mortales. Comemos lo mismo y jugamos los mismos deportes. Lo que sí es cierto de nosotros es que somos seres nocturnos. Durante el día hay mucho ruido y mucha actividad urbana, por lo que preferimos el silencio y la majestuosidad de la noche. Además de que no vamos a escuelas normales. En nuestro mundo, el conocimiento de matemáticas, ciencias, etc., es algo natural y está en nosotros desde que nacemos. Nosotros vamos a escuelas mágicas en donde nos enseñan historia de la magia, encantamientos, etc.


¿Cómo es un día para nosotros? Despertamos aproximadamente a las 8 de la noche (cuando todos ya están cenando y durmiéndose), vamos a la escuela de las 8 y media de la noche a las dos y media de la mañana, luego practicamos por una hora lo aprendido, tomando un tiempo libre de tres y media a seis quince, e irnos a dormir a las siete de la mañana para repetir todo a la noche siguiente.


Cuando tenía 8 años, mis padres fallecieron en una expedición a Europa en circunstancias tan misteriosas como nuestro mundo. Desde entonces me prometí a mi misma graduarme con honores, para ser una gran bruja como ellos. Mi hermano Apolo, mayor por un año, está en la misma clase que yo y es todo lo opuesto a mí: Bromista, distraído, muy impulsivo, le gustan los deportes…y está obsesionado con la pizza. Pero, igual lo quiero. Ah, y en nuestra clase también está la chica más hermosa que conocerán nunca en su vida: Jezebel. Su chamarra de cuero, su cabello teñido de morado, su personalidad profunda y su amor por la pintura y los animales…todo sobre ella me vuelve loca. El problema es que soy muy tímida, y ella también. ¿Funcionará esto algún dia?


Ahora quiero contarles una historia que comienza en un día típico en la clase de Historia de la Magia con la Srita. Duncan. Volteé y vi que yo y Jezebel éramos las únicas que estábamos poniendo atención. Apolo y su nueva novia Brooklyn, una porrista, se habían quedado dormidos, aburridos en clase como siempre. Jezebel jugó un poco y con su libro los golpeó en la cabeza para despertarlos.


. Ellos la vieron molestos y ella se río. ¡Ay, cómo me derrite su risa! A ver, Andrómeda, concéntrate.


“Ahora, ¿Quién puede decirme quién descubrió la cura para la viruela de Cerbero, en qué año, y cuáles son sus componentes?” Levanté la mano, una vez más!


“¿Sí, Andrómeda?”


“Fue el gran químico Wendell Verdell en el siglo XIX. Sus componentes son saliva de hurón, pelos de barba de borrego cimarrón, y agallas de Tilapia del Nilo.”


“De nuevo como siempre correcta. Andrómeda. ¡Gran trabajo!”


“Muchas gracias, Señorita Duncan.”


“¿A dónde vamos?” preguntó Brooklyn una vez que salimos.


“Dejemos que mi hermanita la genio decida,” dijo mientras me pellizcaba el cachete. ¡A veces me dan unas ganas de ahorcarlo!


“Yo digo que vayamos a buscar luciérnagas a la cueva.”


“¿Tú que dices, Jezebel?” Brooklyn volteó a verla, y ella sólo asintió con la cabeza. Era muy callada y alzaba la voz solo cuando sentía que correspondía.


“Pues iremos a buscar luciérnagas a la cueva.”


“¡Uy, y luego hacemos palomitas y hacemos maratón de El Exterminador en mi casa!” sugirió entonces Apolo.


“Igual nos quedaremos dormidos viéndolas.”


La noche transcurrió de esa manera. Yo, Apolo, y Brooklyn nos dedicamos a atrapar luciérnagas con nuestros frascos mientras Jezebel pintaba una pintura de los tres. Luego fuimos a hacer palomitas (con magia claro está) y a ver un maratón de las películas de El Exterminador.

A pesar de ser brujas y magos, no dejábamos de ser adolescentes que les gustaba estar juntos. Jezebel se quedó dormida en mi hombro y aproveché para besarle ligeramente la cabeza (sin que ella lo supiera) antes de caer dormida también.


No debió pasar ni media hora de que cerráramos los ojos cuando de repente sentimos una luz muy brillante sobre nosotros. Chequé la hora en mi reloj (las 4 y media de la mañana) y luego voltée a ver...¡hacía un sol de mediodía! Al parecer todos reaccionamos a tiempo. ¡¿Qué estaba pasando?!


“¡Santos caracoles!” dijo Jezebel alzando la voz por primera vez en la noche (y en el mes para ser honestos. “¡Cierren las persianas rápido!”


Todos cerramos las persianas y yo accioné un pequeño interruptor que simulaba un ambiente nocturno. En nuestro pánico, sin embargo, fui a dar contra la pared que derribó las persianas, y un rayo de sol tocó mi codo...¡el cuál comenzó a ponerse negro!


Pero seguro se preguntarán, mis mortales lectores, ¿por qué está pasando esto? La explicación es muy simple: ¡El sol de medianoche! Es un raro fenómeno astronómico que solo ocurre una vez cada 500 años. La última vez que ocurrió fue en el año 1515...¡y mis padres aun estaban vivos para presenciarlos! (Sí, vivieron más de 1000 años, pero no nos desviemos.) Lo raro de todo esto es que un sol de medianoche, como su nombre indica, debería ocurrir a la medianoche, no a las 4 de la mañana. Algo no andaba bien!


Y ¿Qué tiene de malo el sol de medianoche?" Nosotros somos seres nocturnos, necesitamos la oscuridad total de la noche para que nuestra magia funcione al 100.

¡No congeniamos con el sol y el día, y cuando estas cosas se hacen presentes, ¡nuestra magia peligra! En el año 1515, ¡fuimos incapaces de impedir la rasquiña de dragón por falta de hechizos! ¡Por culpa del sol de medianoche muchas vidas peligraron! ¡Y no puede volver a pasar!


“¡Andrómeda, tu codo!” Apolo me jaló para apartarme de la ventana y colocó su dedo índice en mi codo, sanándolo. De pronto, yo vi que Jezebel estaba luchando para mantener su persiana en su lugar, así que corrí a ayudarla. Apolo fue a hacer lo mismo con Brooklyn.


“Pase lo que pase...” dijo la porrista...”¡no debemos dejar que entre!”


“¡Qué...mal momento...para...dejar...tu...mochila...con...tus...libros...en la escuela para no tener que cargar con él a la noche siguiente!”


Apolo se limpió el sudor de la frente. “¡Y pensar que ahora podríamos estar comiendo pizza!”


“¡Apolo, deja de pensar en pizza y concéntrate!” le recriminó Jezebel.


“¡Tenemos que averiguar por qué el sol de medianoche no ocurrió a medianoche!”


Antes de que pudiéramos deliberar más, escuché una voz, o más bien, una risa, que conocía a la perfección. Yo y Apolo nos miramos totalmente preocupados.


“¡No...es...cierto!” dijimos ambos al unísono, para después voltear a ver un trono montado sobre un coche rosa, operado a control remoto. Y operando el coche de juguete estaba su dueña...Vendetta.


Vendetta es nuestra prima menor. Tiene 9 años y a diferencia de nosotros ya tiene todos sus poderes totalmente desarrollados. El problema es que decidió ponerlos en uso para el mal, en vez de para el bien, puesto que quiere conquistar el mundo y ser la dictadora suprema del Cosmos algún día. Y la tiene contra nosotros porque cuando yo tenía 10 años y ella tan sólo 3, me pidió que la tomara bajo mi tutela. Al negarme, (siempre supe que era una sociópata) enloqueció y juró vengarse de mí. Pues bueno, hasta ahora lo está consiguiendo.


Al detenerse frente a nosotros, sacó su espejo para admirarse en él...y luego se bajó del coche y nos saludó.


“Vaya, pero si son mis primos favoritos...y mis futuros esclavos.”


“¡Debí saberlo, Vendetta! Tú hiciste esto.”


“Así es. Te dije que la pagarías.”


“Supongo que esta es tu prima de la que me hablabas,” me dijo Brooklyn a mí, genuinamente asustada de que una niña de tan solo 9 años pudiera lograr algo así.


“Y esto es solo la punta del iceberg,” le comentó Apolo mientras Vendetta se le quedaba viendo con interés.


“Te han hecho bien los deportes, fortachón,” se acercó a él. “¿Ya eres más fuerte?"... se rió de forma burlona.


Pero él la apartó.


“¡Déjalo en paz!!!! - Brooklyn se puso como escudo entre ambos.


“¿Quién lo va a defender? tú? rubia pueblerina?


“Chicos...si pudiéramos calmarnos...” Jezebel intentó negociar con ella, pero lo que hizo Vendetta a continuación me hizo hervir la sangre; De un empujón la tiró al suelo.


Perdí por completo el control y me abalanzé sobre mi prima. “¡Quien las va a pagar ahora eres tú, mocosa! ¡Nadie se mete con Jezebel!” Empecé a golpear a Vendetta con fuerza pero esta ni se inmutó, lo único que logré fue cansarme, a lo que ella respondió apartándome con un dedo y burlándose de mí.


“Tanto tiempo encerrada en los libros, Andrómeda, te ha hecho débil. No puedes defender ni a la persona que amas. Entonces, no podrás defender tu querido mundo...¡mientras es destruido!”


Apretó un botón en su láser y el sol brilló con más intensidad aún, llegando incluso dentro de la habitación y obligándonos a cerrar los ojos. Usando un hechizo que había recordado, logré que el sol bajara en intensidad. Luego fui a donde estaba Jezebel y la ayudé a levantarse. ¡Ella me besó en los labios! Atónita, se lo regresé, y fuimos interrumpidas por Vendetta aplaudiendo sarcásticamente.

“Felicidades a la hermosa pareja.” De su silla se desplegó un callado con poder destructivo. “Espero que disfruten congelándose juntas.”


Pero en ese momento, Apolo y Brooklyn saltaron al frente y con su fuerza, lograron derribar a Vendetta de su trono. Luego Apolo hizo un hechizo que la desactivó y yo lancé de mi mano un rayo tan fuerte...¡que la saqué volando por el techo!”


“¡Noooooooooo! ¡Regresaré, Andrómeda, te lo prometo!!!! Apolo, me vengaré!”


Al final, Vendetta terminó en Júpiter. Que nos agradezca! le hicimos un favor...le dimos su propio planeta para gobernar, y de todos modos si nadie vive ahí ese no es nuestro problema.


Con el hechizo en puerta, deshice el sol de medianoche, y todo volvió a la normalidad. Jezebel me tomó la mano.


“Gracias por...defenderme.”


“Te amo, Jezebel, y siempre te he amado.” Yo le tomé la mano y ya como una pareja, regresamos a ver la película, no sin que antes escucharámos a Apollo por detras diciendo “Uuuuuuyyyyy.”


Lo admito, Apolo me vuelve loca a veces. Pero definitivamente no tanto como Vendetta.


Espero no volver a saber de ella y que este sea el último sol de medianoche en 500 años.


Y esa fue la historia de mi peor pesadilla. En cuanto chasquee los dedos, se irán a dormir...y no recordarán nada de esto.


(Chasquea los dedos y la pantalla se funde a negro.)

FIN

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